“LA SAL DE LA TIERRA” – Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado

Wim Wenders dedica este documental al fotógrafo brasileño Sebastião Salgado. Más allá de ser una mera exposición del trabajo fotográfico del autor brasileño, el film nos ayuda a comprender la belleza de una vocación que determina toda una forma de vivir.

Fotógrafo, según su etimología, es aquel que dibuja con la luz. El fotógrafo escribe y reescribe el mundo retratándolo en toda su complejidad, con todas sus luces y sus sombras. Sebastião Salgado ha descrito una trayectoria desde su fotografía de juventud, dedicada al servicio al ser humano retratando conflictos sociales y económicos, hasta su trabajo más reciente sobre naturaleza y paisajes. En el medio se sitúa una profunda crisis en la que perdió la motivación por retratar al ser humano, al perder la fe en el hombre tras contemplar la brutalidad de guerras como la de Ruanda. “Me fui de allí. No creía en nada, no creía en el ser humano. Nadie merecía vivir”. Su vocación no fue truncada por ello, sino que supo reencontrarla superando el dolor, siendo capaz de revivir sin miedo al cambio y resituando toda su vida desde una perspectiva nueva.

El documental resulta impactante, pues Salgado no se ahorra retratar el mal en toda su crudeza. Miseria y sufrimiento, banalidad, esplendor, vida, asombro, todo cabe en su trabajo. Desde sus fotografías centradas en el mundo de los trabajadores, planteadas como homenaje a los que han construido nuestro mundo, hasta las más espectaculares dedicadas a las maravillas de la naturaleza, en todas ellas late la misma sensibilidad y la misma necesidad de retratar en estado puro, reduciendo los artificios al mínimo.

En este sentido, se trata de un documental plenamente humano. Para sorpresa de los que pudieran considerar la fotografía como un arte menor, Wenders muestra su enorme potencialidad para ayudarnos a conocer al hombre. El retrato ayuda a entender la vida; no sacamos sin más las fotos, sino que las personas y la realidad nos las ofrecen. Una fotografía no es simplemente un documento, sino que, a su modo, tiene vida. Salgado imprime en su fotografía un sello personal; es capaz de percibir luz en medio del dolor y de mostrárnosla, dibujando con su cámara detalles como el cariño de una madre hacia su hijo y la confianza de éste en su madre en medio de la mayor desesperación.

“Cuántas veces tiré al suelo la cámara para llorar por lo que veía”. Inquieto en la vida y en todos los campos (social, político, artístico), Salgado aparece como un profesional al que sobre todo le importan las personas, pues “al fin y al cabo, las personas son la sal de la tierra”. Quizá la escena más lúcida de la película sea aquella en la que comprendemos que un fotógrafo así tiene un origen, una infancia en la que cultivó su capacidad para contemplar. En ella, Sebastião Salgado nos lleva a las montañas brasileñas donde, en largos paseos con su padre, aprendió a mirar. Descubrimos así que Sebastião Salgado tiene un ideal, desde el que se comprende su dedicación. “Aunque pongamos muchos fotógrafos en un mismo sitio, siempre sacarán fotos muy diferentes. Cada uno tiene su manera de ver, cada uno en función de su historia”.

Desde una perspectiva más amplia, la película es una oda a la belleza de la imagen, de lo material, del icono, del cuerpo. Algunas escenas manifiestan visiblemente el esfuerzo que supone la búsqueda de la belleza. Se trata sobre todo de una película que nos enseña a vivir, pues la historia de la fotografía de Salgado es en realidad la historia de su vida, dedicada por entero a intentar descifrar el mundo y la vida.

Alejandro Olalde

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3 Comentarios

  1. Hola, Alejandro!

    Te felicito por tu labor de disección y reflexión acerca de lo que el documental parece querer transmitir. Sin haberlo visto, me da la impresión de que has sabido captar su esencia, y probablemente eso sea lo más importante.

    Lo que sí que me ha dado la impresión es de que quizás podrías haber condensado todas esas ideas en menos párrafos, obteniendo un texto menos difuso y más contundente.

    Gracias por tu aporte!

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  2. Hola, Alejandro:

    A mí me ha parecido un muy buen texto, pero tengo un par de reparos que hacerte. En efecto, queda muy clara la filosofía de la mirada de Salgado, pero no me queda tan claro cómo es esta película que aún no he podido ver: ¿se estructura a partir de una larga entrevista a Salgado?, ¿usa material de archivo?, ¿Wenders muestra a Salgado sobre el terreno?, ¿hay imágenes de archivo?, ¿Cómo dialoga Wenders con las imágenes de Salgado?

    Cuando hablas de la relación de Salgado con el sufrimiento, echo de menos que menciones que ese asunto particular es el que suele centrar los debates éticos sobre el arte de ese fotógrafo. Sus detractores le consideran un glamurizador de la miseria y estaría bien que hubieses entrado en cómo la película rebate o combate esa idea.

    un abrazo,

    Jordi Costa

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  3. Aunque tarde, os contesto… perdón por la tardanza.
    Tomo nota de ambos, puesto que me parecen justos: tanto que el texto podría ser menos difuso como que la forma de la película no queda muy bien explicada, y también la cuestión de la polémica ética sobre la fotografía de Salgado.
    Gracias por vuestros comentarios y un abrazo

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