“BOYHOOD” – Richard Linklater

Constante momento presente

El imparable paso del tiempo ha sido siempre un motivo recurrente en las diferentes disciplinas artísticas. En palabras del fotógrafo francés Jacques Henri Lartigue, “La vida es algo maravilloso que baila, salta, vuela, ríe y pasa”. Richard Linklater (Waking life, 2001; Escuela de rock, 2003) plasma, en un tono menos entusiasta, la esencia continuamente transformante y transformable de la vida.

La adolescencia es un recurso habitual con el que retratar la pérdida de la inocencia o los traumas que marcan una personalidad. En este caso, sin embargo, funciona como simple punto de partida sobre el descubrimiento del funcionamiento de la vida. A este nivel, el director toma la sabia decisión de desmarcarse de los lugares comunes de este tipo de historias: apoyado en una puesta en escena de corte documental, establece un inteligente juego de elipsis que elimina todo conflicto emocional. Mediante esta arriesgada idea, convierte el relato en un desglose de cotidianidad que consigue ser profundo sin invadir la intimidad de los personajes (situación que recuerda al Terrence Malick de El árbol de la vida, 2011).

Al igual que en su aclamada trilogía Antes del…, la imposibilidad de prolongar y fijar el presente marca el discurso de la película. En este caso, Linklater va más allá y plantea un rodaje a lo largo de 12 años, naturalizando al máximo el desarrollo físico de los actores. Esto permite una profunda evolución de los personajes, que acumulan experiencias, matices y contradicciones que los humanizan. En este punto, las ya mencionadas elipsis vuelven a cobrar protagonismo al pasar desapercibidas, haciendo posible una fluida narración naturalista en la que la vida, simplemente, tiene lugar.

Anuncios

6 Comentarios

  1. Una crítica excelente, Yago, y singularmente concisa (y precisa) para una película tan excesiva. No estoy de acuerdo en que “Boyhood” tenga “una puesta en escena de corte documental”: no hay que confundir el naturalismo que mencionas más adelante con lo documental, aunque sí, ya puestos, “Boyhood” podría ser el documental del progresivo envejecimiento de su reparto.

    Echo de menos que ese parentesco entre “Boyhood” y “El árbol de la vida” que propones en un momento de tu texto no te sirva para más de lo que te sirve: en realidad, no puede haber dos películas mas distintas siendo tan parecidas y estaría bien que hubieses entrado más a fondo en esa paradoja.

    un abrazo,

    Jordi Costa

    Me gusta

  2. Gracias por el comentario, Jordi!

    He estado ciertamente tentado a extenderme en la parte que comentas, comparando la poética del recuerdo de Malick frente al documental ficcionado (veo que no he transmitido bien esta idea) de Linklater.

    Lo he descartado porque sentía que me estaría extendiendo demasiado (intento que mis críticas no superen las 30 líneas en Word) e incluso yendo un poco del tema. Pero, si lo consideras apropiado, lo tendré en cuenta para próximas ocasiones 🙂

    Me gusta

  3. Hola Yago,
    Mi más sincera enhorabuena por tu texto. Has hecho algo que para mí es especialmente difícil a la hora de abordar una crítica, extraer el néctar de la misma y transmitirlo de una manera sencilla y sin complejos. Boyhood me parecía un arduo reto literario y tú has sabido analizarlo de una manera directa sin caer en obviedades o tópicos repetidos con esta película hasta la saciedad. Tengo que aprender de ti a sintetizar mis múltiples ideas a la hora de hacer las críticas y ponerlas sobre el papel.
    Un saludo.
    Diana

    Me gusta

  4. Hola, Diana!

    Muchas gracias por leer mi crítica y tomarte tu tiempo para comentarla. Ya lo que luego comentas llega a aturdirme…Me siento enormemente halagado. Es cierto que intento ser conciso y directo en mis análisis, por lo que me alegra leer que, aparentemente, lo he logrado con esta crítica 🙂

    Me gusta

  5. Querido Yago:
    Por fin me pongo al día y leo tu crítica. Totalmente de acuerdo con todos, a mí me hubiera resultado imposible ser tan concisa comentando esta película que me fascinó. Me gusta mucho que sea “el punto de partida sobre el descubrimiento del funcionamiento de la vida”, porque lo es para nuestro protagonista. Enhorabuena!
    Pilar

    Me gusta

  6. Hola, Pilar!

    Muchas gracias por tu valoración positiva 🙂 En relación a la frase que resaltas, me parece interesantísimo lo que Linklater decide hacer: da por hecho lo que suele ser el centro de un relato habitual, y, a partir de ahí, comienza a enarbolar una historia que no necesita ser impactante para profundizar una barbaridad. Cuanto más tiempo pasa, en mayor estima tengo a esta película 🙂

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s