Justi&Cia, Ignacio Estaregui (2014)

Carbón para todos

Porque todos hemos sido malos, los que han cometido abusos continuados en el sistema, los que han robado con discreción o sin verguenza alguna y nosotros, que no hemos hecha nada para evitarlo. Todos soñamos alguna vez con tomarnos la justicia por nuestra mano (“Tú lo has pensado, ellos lo han hecho”, es el lema de la película), pero nos da miedo que nos pillen, porque a nosotros, a nosotros nos pillarían, a los malos no.

En Justi&Cía, el director novel Ignacio Estaregui -quien financió parte de la producción con el dinero de su premio en un concurso de la tele y con la capitalización de su paro- nos presenta a Justino – un enorme en todos los sentidos Hovik Keuchkerian- minero que perdió a su padre, hermano y varios compañeros en un accidente que provocó el cierre de la mina y su consecuente incursión en la larga lista del paro de nuestro país. Al perder el último pleito y sin esperanzas de ningún tipo, decide convertirse en el Charles (pronunciado como se escribe) Bronson español, en un justiciero que irá buscando a los corruptos de punta a punta del país, para destaparles y presentarles como tales antes los espectadores, porque si no sales en la televisión no eres nadie.

En esa búsqueda quijotesca por la justicia, se encuentra con Ramón – un estupendo Alex Angulo en su último papel – quien se convertirá en su escudero de lujo.

Esta road movie de venganza contra la corrupción, podría compararse por su temática de desesperación social con “Los lunes al sol”, o con la todavía en cartel “Dos días y una noche”. Esta cinta de lucha contra la crisis, tan patente en nuestros días, busca la solidaridad entre los humillados lamentablemente con poco acierto, a veces debido a la clara falta de medios y otras por culpa de un guión que exagera las situaciones pero no las lleva a término. Lo mejor sin duda de esta película es la innegable química entre los dos protagonistas y el descubrimiento en un papel protagonista de Hovik Keuchkerian, actualmente presentando el monólogo “un obús en el corazón” en el Teatro Alfil, y su disco -libro “Resiliente” en el Beer station.

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2 Comentarios

  1. Muy buena crítica, Pilar. Sólo te sugeriría algunos detalles de puntuación: te habría venido bien usar dos puntos (:) tras “tods hemos sido malos” y una coma tras el último guión de “– un enorme en todos los sentidos Hovik Keuchkerian-“.

    No acabo de entender por qué la falta de presupuesto puede ser un handicap para la película: tendrías que haberlo explicado/justificado un poco más, pero consigues que me haga una idea clara de las intenciones y los resultados de la película sin haberla vista y eso es muy importante.

    un abrazo,

    jordi

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  2. Muchas gracias Jordi. Intentaré mejor la puntuación. Y efectivamente el tema de que se note la falta de medios no es para nada un handicap en su disfrute, no me expliqué bien, simplemente debía haber escrito que tiene algunos problemas visibles de iluminación y sonido determinados probablemente por su bajo presupuesto.
    Abrazos,
    Pilar

    Me gusta

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