Exodus: dioses y reyes. ¿ Jugamos a ser Dios?

58 años después de “los diez mandamientos” de DeMille, la palabra del Todopoderoso es de nuevo adaptada a la gran pantalla.

La expulsión del imponente Moisés, esta vez interpretado por un inspirado Christian Bale, es el punto de partida de este  western bíblico que supondrá el crepúsculo del tirano Ramsés. El amoroso Dios del Nuevo Testamento podría contentarse con  la nueva gesta de Ridley Scott por el tratamiento de las espectaculares  batallas, entre las que destaca la campaña  contra los hititas; la buena  ambientación del antiguo Egipto; la dantesca  recreación de las plagas y las omnipotentes imágenes del paso del mar Rojo que son los logros visuales de esta superproducción que trata de reavivar la llama de los clásicos  de ayer con los  medios técnicos de hoy .

Por el contrario el iracundo Dios del Antiguo Testamento  vería a Scott  como ese falso profeta que  prometió el cielo con obras maestras del cine tales como: la escalofriante “Alien”, la abigarrada “Blade runner” o la colosal “Gladiador”, y que obliga, desde hace algún tiempo, a sus siervos mas fieles a seguirle en una  triste travesía sin iluminación.

Esta vez los negados guionistas garabatean un papiro de diálogos sin sentido que pierde la belleza de los sagrados textos.

El abuso de la fuerza que impone su falta de ritmo, castiga al  inocente espectador, que desesperanzado implora el fin de la tortura  para poder consolarse divisando unos buenos efectos especiales que  salven la función.

El director británico ha cometido un pecado capital al incumplir ese undécimo mandamiento que ordena “no harás remakes innecesarios”.  Su pena por tanto debe ser la de ser expulsado del paraíso de cineastas actuales con talento. El perdón para este realizador condenado solo podría llegarle tras una  oración que suplique  el  piadoso olvido de esta obra  que jamás debió ver la luz.

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2 Comentarios

  1. Qué ocupado has estado estas navidades!! gracias por todos tus textos, aunque aquí creo que te pasas un poco con el Sr. Scott y sus guionistas… Claro que no es “Blade Runner” y quizá no hacía falta este remake, pero creo que es entretenido, que las plagas están muy bien, que la majestuosidad de Egipto está también muy conseguido y que me encanta Christian Bale, además como yo no esperaba un pelicuón, me lo pasé bien. Lo mejor fue que fui con mi madre y me recordó lo que es el Antiguo Testamento y discutimos de religión, que es algo que ya hemos olvidado. Gracias.
    Un abrazo,
    Pilar

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  2. Hola, Nicolás:

    Aquí el juego con el humor creo que te ha salido reamente bien. Me gusta mucho esa dicotomía entre los Dioses del Nuevo y el Antiguo Testamento como muy ingeniosa estrategia de separar el grano (los aciertos de la película) de la paja (sus errores).

    Creo que hace tiempo que Scott ha dejado de ser un director realmente -yo, por ejemplo, no colocaría a “Gladiator” en el podio-, pero, aunque la clave en que has escrito el texto respalda su desenlace, también te digo que el párrafo final no deja de parecerme algo excesivo. Menos radical que la pira de “El Hobbit”, pero bueno…

    Sólo una indicación: no llamemos a esto remake, que no lo es. Simplemente, aquí se vuelve a contar la historia de Moisés, que forma parte de nuestro legado cultural judeo-cristiano, pero Scott no está remakeando a De Mille.

    un abrazo,

    jordi

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