MUSARAÑAS: El lado oscuro del ser

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Con las nominaciones de los Goyas retumbando todavía en nuestros oídos, centramos nuestra atención en  Musarañas, nominada a tres Goyas -mejor actriz principal, mejor director novel y mejor maquillaje/peluquería -, primer largometraje del tándem Juan Fernando Andrés y Esteban Roel, avalado por la recién creada POKEEPSIE FILMS, productora de Álex de la Iglesia y su mujer Carolina Bang, y por el productor valenciano Kiko Martínez de NADIE ES PERFECTO.

Nos encontramos ante una idea gestada desde el 2008, lo que no impidió a sus creadores realizar otros proyectos, que les fueron dando fama y contactos para poder realizar su obra más ambiciosa hasta el momento. Cortometrajes como 036 (2011) o La sorpresa de Aquirana (2013) serán claves en sus carreras, ya que el primero les pondrá en contacto con Carolina Bang –protagonista del mismo-, y con el segundo, se acercarán a la figura de Nadia de Santiago, una de las figuras clave del reparto de Musarañas, además de cosechar múltiples premios y recoger encomiables críticas.

No ha podido ser hasta las Navidades del 2014, cuando dicho film se ha podido disfrutar en salas. A la hora del visionado, caen sobre nuestras espaldas sus prestigiosos premios y sus potentes críticas en festivales de medio mundo como Toronto, Sitges o el Latin Beat de Tokio, -no en balde la cinta ha sido adquirida para su distribución por Sony España, hecho que puede condicionar de una manera más o menos directa su masivo visionado-.

Sin dejar de reconocer que estamos ante una ópera prima, de factura impecable, con un elenco actoral ilustre, con una idea original de base, cargada de toques del mejor clasicismo español, a su pesar, no da la talla para quedarse seleccionada en la memoria colectiva, como una película notable dentro del género de terror de costumbrismo nacional. Dicho de otra forma, es un film con muy buenas intenciones que le pierde un argumento demasiado manoseado por propios y extraños, que le hace ir cayendo en todos y cada uno de los tópicos vistos hasta la saciedad en films de este género.

Toma referencias interesantes de distintos ámbitos culturales nacionales, desde la literatura clásica española como La Casa de Bernarda Alba (1936), donde los leiv motiv son la Casa: hogar de vida/ tumba de muerte, la Mujer reprimida de la España profunda, Familia claustrofóbica y el Hombre como motor dinamizador de la acción, pasando por la literatura más contemporánea de un Stephen King en Misery (1987), tocando clásicos cinematográficos como  El seductor (1971) de Don Siegel, o incluso inspirándose en las atmósferas inquietantes dibujadas en las Pinturas Negras del mismísimo Goya. Revisita lugares comunes del imaginario popular, fórmula que suele funcionar, si se le añade algo distinto por lo que merezca la pena volver a ello o si la manera de contarlo, sorprende por alguno de sus vértices. Tenemos el ejemplo, más o menos cercano de películas como el Callejón (2011) de Antonio Trashorras o el fenómeno Rec (2007) de Jaume Balagueró, Paco Plaza, que manejan las claves del cine de terror de una manera poco convencional.

En Musarañas, estamos ante un claro ejemplo, de cine de género con una ambientación estética muy conseguida, quedándose en lo correcto pero sin arriesgar demasiado. Lo mismo ocurre con su elenco actoral, con un reducido número de secundarios como un Luis Tosar o una Gracia Olayo, estamos ante una película dominada por un trío actoral principal por encima de todo. Macarena Gómez, la protagonista indiscutible del film,  Nadia de Santiago, como la hermana y Hugo Silva encarnación del objeto de deseo de la protagonista. Con unas interpretaciones satisfactorias, sin duda, pero sin destacar en demasía.  No podemos perder la oportunidad para apuntar la escasa evolución dramática que sufre Montse (Macarena Gómez)  a lo largo de los 91 minutos del film, llegando a preguntarse la escritora de estas palabras, si no se está confundiendo el histerismo dramático continuado en el espacio-tiempo, con una buena interpretación de un personaje con problemas mentales, que debería caminar entre unas luces y sombras, que apenas se aprecian a lo largo de la película.

Lo que está claro es, que no hay que desdeñar una oportunidad como ésta para acercarnos a este submundo de la España de los años 50 cargado de culpa judeocristiana, embotellado en una claustrofobia hogareña y regado con la sangre de la locura que todos buscamos en este tipo de películas y que por otro lado se prodiga tan poco en el cine patrio.

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1 comentario

  1. Hola, Diana:

    El arranque del texto me parece innecesariamente periodístico e informativo: hubiese preferido que entraras en materia antes.
    Me parecen muy valiosos tus apuntes sobre la interpretación de Macarena Gómez, aunque yo disfruté de ese sentido del exceso. Por otro lado, siempre os digo que hay que analizar las películas por lo que son y no por lo que deseamos que sean. Y está claro que tú deseabas que “Musarañas” no fuese “Musarañas”: creo que el toque de distinción de esta película está, precisamente, en su decisión de ser deliberadamente antigua. Además de los referentes que mencionas, creo que hay otro muy importante: las “Historias para no dormir” de Narciso Ibáñez Serrador. Yo veo la película como un ejercicio de terror español clásico (y claustrofóbico), en el que es muy importante la lectura que detallas en el último párrafo.
    Vigila la puntuación, que las comas van un poco locas por el texto.

    un abrazo,
    jordi

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