“NUNCA ES DEMASIADO TARDE” – Uberto Pasolini

¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! Estas palabras de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer bien podrían ser el punto de partida de la película europea “Nunca es demasiado tarde” (Still life, Reino Unido-Italia). El personaje central, John May (muy bien interpretado por Eddie Marsan), trabaja en un ayuntamiento británico y es el encargado de contactar con los familiares y amigos de las personas recién fallecidas, tarea que cada vez le supone mayores dificultades. La película quiere claramente poner el dedo en la llaga de un mundo donde no hay vínculos ni relaciones humanas, y desde el principio señala un mundo materialista y solitario, por ejemplo mostrando significativas escenas de funerales vacíos en diversos momentos de la película. Un mundo donde no se le ve sentido ni al sufrimiento ni a la muerte, y en el que el protagonista, en cambio, nos transmite inconformismo, pues parece no poder ahogar preguntas de fondo por la injusticia y el sentido.

Detrás de tantas historias humanas que John May se dedica a reconstruir, vemos su propia historia. En realidad, nos da la impresión de que él mismo está tan solo como todos los demás, y no sólo compadece lo que le toca ver cada día, sino también parece preguntarse si su destino será el mismo. Obsesivamente metódico, de una meticulosidad que genera entre gracia y rechazo, vive aparentemente sin pasiones hasta que la vida le sorprenda y le desborde, pues el amor le cambiará. La película es la crónica de un buen hombre y la belleza de su entrega hasta el final; la inmolación de un hombre que se ha dado para que otros no estuvieran solos y para hacer la vida más alegre y que, sorprendentemente, lo consigue.

Se trata de una cinta con un aire minimalista: va hablando poco a poco, con pocos personajes y diálogos sencillos, con imágenes evocadoras y una bella y expresiva música, jugando muy bien con planos simples y escenas que se repiten para ir avanzando en la historia. El conjunto logra, no obstante, transmitir bastante. A esta película se la podría fácilmente acusar de simple, pero no lo es, pues lo que transmite no es nada baladí; sí es, en cambio, sencilla, pues los medios parecen escasos y los artificios casi no existen. El giro del último tramo de la película resulta algo forzado, si bien es cierto que los giros de la realidad a veces pueden superar los de la ficción.

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2 Comentarios

  1. Hola, Alejandro.. porque ¿eres Alejandro, verdad? Antes que nada, recuerda la conveniencia de firmar las críticas para no liarnos.

    Has hecho un texto muy claro e ilustrativo de esta película: no al he visto, pero tu texto me transmite una idea razonable acerca de su naturaleza y ese tendría que ser uno de los objetivos de toda buena crítica.

    No obstante, hay algunas cosas que me parecen insuficientes: por ejemplo, decir que el protagonista está “muy bien interpretado por Eddie Marsan” me parece poco. Necesitaría cómo está Eddie Marsan: más tarde hablas de detalles argumentales que me permiten completar un poco ese espacio en blanco, pero estaría bien que hubieses hablado de algún recurso interpretativo, de una mirada, de un gesto, de una escena que revelara al personaje.

    un abrazo,

    jordi

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  2. Hola Alejandro,
    Estoy de acuerdo con todo lo que expones en tu texto salvo con el final. A mí también me parece una pelícila sencilla pero nada simple que consigue contar muchas cosas con los diáogos justos y una puesta en escena sobria, sin apenas movimientos de cámara, que refleja muy bien la monótona y, en apariencia, triste vida del protagonista. Creo que el guión está lleno de detalles sutiles que nos van dando pistas de cómo es realmente el personaje interpretado por Eddie Marsan y así descubrimos que, que bajo la estampa de un funcionario meticuloso y aburrido, hay un hombre generoso e inconformista capaz de ceder una valiosa propiedad o de mearse en el coche de su estúpido jefe. Respecto al giro de guión que tu ves forzado, a mí me pareció a la vez sorprendente y lógico. Y creo que la secuencia final es emocionante y cierra la historia de un modo brillante. Pues eso, muy recomendable.

    Un saludo,
    Almudena

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