“El tiempo de los amantes” de Jérôme Bonnell

El tiempo de los amantes es una película francesa, dirigida por Jérôme Bonnell, que cuenta algo así como un flechazo, un breve encuentro entre dos personajes maduros: Alix es una actriz de cuarenteytantos que vive en París y trabaja en una obra de teatro en Calais. En el tren de vuelta a su hogar cruza su mirada con un desconocido, un hombre atractivo y algo mayor que ella. Él es un profesor de literatura inglesa que viaje a París al funeral de una amiga, tal vez un viejo amor. Cuando el tren llega a su destino, se separan, pero ella termina buscándole, hasta que lo encuentra, en el funeral. A partir de ahí, la cuestión amorosa se desarrollará en la habitación de un hotel y en las calles de París.

No queda claro en esta historia de sentimientos cual es el que impulsa a la acción a sus protagonistas: amor, pasión, o tal vez, un deseo de romper con la rutina. Y esta indefinición resta credibilidad a toda la historia. Así, desde mi punto de vista, el encuentro en el funeral resulta forzado (por muy francesa que sea la película), los diálogos de los amantes suenan pretenciosos y el paseo por París produce un efecto de déjà-vu.

La película mejora -aunque no mucho- cuando los amantes se separan y el espectador sigue los pasos de la protagonista. La actriz Emmanuelle Devos realiza un excelente trabajo al interpretar a esta mujer enfrentada a una carrera de obstáculos: debe encontrase con su madre, no le funciona la tarjeta de crédito, tiene el móvil sin batería, no logra comunicarse con su novio y debe tomar el tren de regreso a Calais para llegar a la función de tarde. El momento de mayor tensión dramática de la película se produce cuando Alix va a visitar a su hermana, con la que mantiene una relación conflictiva.

En fin, que aunque la película tiene sus méritos, está bien acabada, la fotografía es bonita y cuenta con buenas interpretaciones, yo no acabé de meterme en esta historia; tal vez porque el director no se decide entre el drama pasional y la comedia romántica.

Elena

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3 Comentarios

  1. Hola, Elena:

    A la hora de comentar críticas, siempre tiene que ir por delante que los gustos del profesor no tienen que imponerse sobre los del alumno. Cada opinión merece todo el respeto del mundo y las películas no son precisamente dogmas de fe.

    Aquí, no obstante, estamos ante una pequeña y modesta película (no estamos en el raro terreno de las obras maestras, ni en el más frecuente de las películas ineptas o infames), pero me da la impresión de que el hecho de que no hayas entrado en esta propuesta te ha impedido ver no sólo sus posibles virtudes, sino su misma naturaleza.

    Voy a empezar por el final: “aunque la película tiene sus méritos, está bien acabada, la fotografía es bonita y cuenta con buenas interpretaciones, yo no acabé de meterme en esta historia; tal vez porque el director no se decide entre el drama pasional y la comedia romántica”. Fíjate que en buena parte de este párrafo estas usando fórmulas y lugares comunes del lenguaje de la crítica que, en el fondo, no significan nada: tiene su méritos, bien acabada, fotografía bonita, buenas interpretaciones… Ese es el tipo de expresiones es lo que hay que evitar a toda costa: si hablas de fotografía define sus atmósferas y texturas, si hablas de interpretaciones, descríbelas y desvela sus mecanismos; si la película tiene sus méritos, detalle cuáles son… Pero al final del párrafo hay algo significativo: algo que me revela que, en el fondo, deseabas que “El tiempo… ” fuera otra película y no la que es. ¿No te has planteado que quizá el director no quería hacer ni un drama pasional, ni una comedia romántica, sino, exactamente, el tipo de película tan ambigua y especial que ha hecho?

    Tal y como yo la veo, la película no es ni drama, ni comedia, sino un retrato, en movimiento y en profundidad, del personaje de Emmanuelle Devos. Esta era, por tanto, una buena ocasión para entrar a fondo a analizar una interpretación extraordinaria.

    Una cosa es lo que una película hace explícito y otra muy distinta lo que revelan sus imágenes. En ese sentido, no veo yo que la indefinición sobre los motivos del romance no dejen claro el verdadero móvil de ese romance, que no es más que una necesidad de huir temporalmente de una intemperie existencial (una intemperie afectiva, económica, laboral, etc. etc…). Entiendo perfectamente por qué se lían estos dos y me encanta la manera en que la Devos maneja la torpeza y las inseguridades del personaje, también el modo en que, de manera casi desesperada, quiere eternizar ese momento, que, según se desvela al final, es, por así decirlo, la última “hora del recreo” antes de un acontecimiento personal que marcará el ingreso en la responsabilidad.

    No entiendo tampoco eso de “por muy francesa que sea la película” ¿?

    un abrazo,

    jordi

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  2. Hola, Jordi:
    Gracias por tu comentario. Después de leerlo, he estado pensando y creo que tienes bastante razón en lo que dices y que seguramente no haya entrado en la naturaleza de esta película.
    Hace poco vi ” Antes del atardecer” -la segunda parte de la trilogía de Linklater- que también va de una historia de amor que transcurre en París y me gusto bastante, me creí a los personajes y su historia. Quizás porque es mucho mas obvia que ” El tiempo…” en la que no entendí ni la historia ni a sus personajes.
    Supongo que a esto te refieres cuando dices que una cosa es lo que una película hace explícito y otra lo que revelan sus imágenes, no?

    Bueno, a ver si en mi próximo texto estoy mas atinada.
    Saludos,
    Elena

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  3. Hola, Elena: una cosa importante: “Antes del atardecer” es una película magnífica y no creo que sea nada obvia. Lo que ocurre es que, a parte del posible parecido con la situación, son dos películas muy distintas. Aquí el romance no creo que sea el centro del relato, sino que el centro del relato es la crisis interior de la protagonista, su desvalimiento, su falta de asideros, su estar a la intemperie…
    También tenemos que tener en cuenta que aquí estamos en el territorio de la mediana edad, de una crisis de mediana edad previa a la asunción de responsabilidades (maternales, etc…): en cierto sentido, el aire de extrañeza que tiene la película tiene que ver con la desesperación de, por así llamarlo, las últimas oportunidades.

    abrazos,

    jordi

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