“ADIÓS AL LENGUAJE” – Jean-Luc Godard

“Adiós al lenguaje” es probablemente una de las películas más desconcertantes que se pueden ver. Ya al poco de empezar, uno tiene la sensación de que le están tomando el pelo. Enigmática hasta el fondo, por debajo del aparente absurdo se puede entrever sin embargo un sentido de fondo mezclado con el no-sentido.

“Los que no tienen imaginación se refugian en la realidad” es la cita con la que comienza, dándonos una muestra de su gusto por lo paradójico. A medida que la película avanza, uno no puede sino pensar que debe haber un sentido, que sin embargo en ningún momento se nos hace mínimamente explícito. Pero Solzhenitsyn, Dostoievski o Platón no se citan a lo tonto: por detrás del juego hay una seriedad que se puede adivinar también en los temas que se van tocando (más bien de forma tangente y anecdótica): los totalitarismos, con el incomodísimo recuerdo para la democracia de que Hitler fue elegido democráticamente; reflexiones sobre el poder de la técnica, la libertad…  “Hay toda una tradición que ha preparado esto: Maquiavelo, Richelieu, Bismarck”, nos dice como una potente reflexión humanista. “Al entrar en una cámara de gas, un niño preguntó: ¿por qué? Y un SS gritó: ¡Aquí no hay porqués!“.

¿Qué nos pasa que no tenemos un lenguaje claro para expresar la realidad? El lenguaje, se nos dice, es “molesto para nuestra relación con el mundo. Actúa contra la libertad pura”. Podemos ver un claro deje existencialista en ello. ¿Nos entendemos a nosotros mismos? ¿Qué poder tiene la metáfora para expresar la realidad? La tesis central es (parece ser) la de que “el lenguaje nos separa de la realidad”, mientras que la imagen nos acerca más a ella. “El pensamiento reencuentra su lugar en la caca”, oímos decir a un personaje. “El hombre está cegado por la conciencia, que le impide mirar el mundo” es otra de sus frases estrella, acompañada de alabanzas a la cosmovisión de los indios apaches, que para nombrar el mundo dicen: “el bosque”.

Ah Dios, oh lenguaje (“Ah Dieux”, “oh langage”) es el juego de palabras  desarrollado durante la película a partir del título original en francés (“Adieu au language”, Adiós al lenguaje), que nos da idea de la potencia de las grandes cuestiones que trata la película como trasfondo. Más que una historia (que, aunque difícil de captar, parece haberla, de amor-odio), lo destacable de esta película son las provocaciones de sus pensamientos sueltos. Literariamente se asemeja en parte a los Pensamientos de Pascal, y cinematográficamente recuerda también a La gran belleza, pero mucho más embarullada aún, si cabe. Nos acompañan imágenes de turistas, corrientes de agua, sangre, niños jugando, música mística, reflexiones sobre la desnudez, el estado natural, la pureza, la mirada, la soledad, el arte, el Dios que “a todos quiere absolvernos”,  las matemáticas (el cero y el infinito), el sexo y la muerte, la belleza, la verdad, el amor, la libertad, el Che, la felicidad, el giro cultural de la Revolución Francesa… Imágenes mezcladas sin razón, imágenes invertidas, diálogos aislados, repeticiones… Un perro reaparece una y otra vez, sugiriendo un gran interés por la vida del animal, no por curiosidad biológica, sino existencial: “lo que hay fuera sólo lo conocemos por la mirada del animal” es la impactante cita del poeta Rainer Maria Rilke. Por detrás queda la pregunta sobre qué significa ser humano y qué nos separa de los animales. 

“Adiós al lenguaje” pierde quizá su carácter provocador para terminar resultando tediosa; su confusión nos supera, fruto de un ingenio mal digerido, y así se malogra un talento que podía haberse desarrollado mejor en una narrativa. Sí, Godard se ha pasado de rosca; pero desde luego que no podemos descartar su trabajo con un manotazo y una simple acusación de absurdo, pues indudablemente tiene mucha sustancia, hasta el último momento, en el que lo que nos hable será el balbuceo de un niño. Bienvenida sea si hace pensar, para quien tenga la osadía de verla.

Alejandro

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3 Comentarios

  1. Hola, Alejandro:

    Me ha gustado mucho este texto, porque en él se el duro pulso que has mantenido con esta película, sin duda, ardua y difícil. Y creo que el esfuerzo ha dado un gran resultado: me quedo con la impresión de que has entendido esta película en profundidad, aunque (según creo adivinar) era la primera vez que te enfrentabas al registro de película ensayística de Godard. Están muy bien articuladas las ideas que te ha sugerido la película y , creo, está perfectamente desvelado el sentido general de la obra: “lo destacable de esta película son las provocaciones de sus pensamientos sueltos”; “Bienvenida sea si hace pensar, para quien tenga la osadía de verla.”

    Das fe de su naturaleza paradójica y fragmentaria. Me hubiese gustado que hablaras también de las diferentes texturas y fuentes de imágenes que hay -desde tomas sucias y pixeladas de cámara de móvil a tapices digitales de altísima definición-.
    Sólo te discuto el uso del adjetivo “absurdo”, la mención a “La gran belleza” (que creo que no viene al caso y que, por otro lado, tampoco me parece una película especialmente embarullada) y ese juicio final que haces, que me parece injusto desde el momento en que la película parece haberse comunicado tan bien contigo y en el que intuyo -“fruto de un ingenio mal digerido, y así se malogra un talento que podía haberse desarrollado mejor en una narrativa”- que desearías que esta película fuese un poco más convencional, cuando su fortaleza esta en ser como es.

    un abrazo,

    jordi

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  2. ENHORABUENA Alejandro, estupendo texto. Era una crítica muy difícil de hacer y has sido capaz de analizar todo el film y verlo desde el punto de vista de alguien ajeno completamente a la obra de Godard. Yo tuve sentimientos encontrados con la película, partes que me gustaron más, otras no tanto, y otras que simplemente no entendí, pero me alegré de haberla. Sobre todo, estoy de acuerdo con tu conclusión: “Bienvenida sea si hace pensar, para quien tenga la osadía de verla”.
    Un abrazo,
    Pilar

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  3. Hola Alejandro! , tu crítica me ha resultado sumamente interesante y de mucha ayuda para la “comprensión” de la película . Personalmente creo que Godard tiene un estilo inconfundible ,que utiliza en este caso , para enseñarnos a ver desde la perspectiva del perro y así admirar el mundo que nos rodea. Estoy totalmente de acuerdo en que es muy críptica y confusa, pero creo que está acorde con lo que pretende el director: una fuerte ruptura con la forma narrativa tradicional que haga pensar al público. una pena no poder verla en 3D …
    saludos Nico

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