La fiesta de despedida, Tal Granit y Sharon Maymon (Israel 2014)

Dios está en el servicio

Suena el teléfono, una persona anciana con un andador avanza hacia él y al contestar se oye una voz de ultratumba: “Zeeeeelda”. “¿Eres dios? Nadie me cree cuando les digo que me llamas”. “Zelda, aguanta, sigue el tratamiento, no te rindas, no ha llegado tu hora todavía, no tenemos ninguna plaza en el cielo ahora mismo”.

El autor de esta llamada es realmente Yehezkel (Ze´ev Revah), distorsionando su voz y tratando de animar con su broma a una compañera de la residencia de ancianos en la que vive. Casado con Levana (Levana Finkelshtein) llevan una vida de jubilados setentones aparentemente tranquila rodeados de buenos amigos hasta que el horrible sufrimiento provocado por una enfermedad en alguien muy cercano, les obliga a replantearse si pueden y deben tomar cartas en el asunto acelerando la llegada del inevitable final con una máquina de fabricación casera de eutanasia.

Los directores Granit y Maymon se han rodeado en este su primer largo de actores cómicos muy conocidos en su Israel de origen, incluyendo además de los arriba mencionados a Aliza Rozen (Yana), Shmuel Wolf (Max), Ilan Dar (Dr. Daniel) y Rafael Tabor (Raffi). Los convierten en pícaros aventureros celebrando la vida – “son como niños atrapados en unos cuerpos de ancianos” oímos como justificación en una de sus gamberradas-, aunque detrás de cada risa pueden provocar también la caída de una lágrima. Les acompañamos en situaciones surrealistas que afrontan con una ironía típica judía que cada vez gusta más a este crítico, o en situaciones dramáticas de justicieros tipo “Reservoir dogs”. La ambientación de la residencia y su jerarquía; hilarantes y disparatados diálogos; la emoción, la soledad, las dudas, la vejez, el miedo vienen representados en un equilibrio muy bien alcanzado entre la comedia y el drama.

Camino cabizbaja y triste por unas calles de Madrid claramente desiertas, hoy hay fútbol, el importantísimo partido de cuartos de final de la Champions League entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. El silencio me ayuda a ordenar mis pensamientos y me pregunto si llegado el momento tendría el valor para pedir ayuda, para quitarme la vida, o para ayudar a alguno de mis seres queridos a hacerlo. Sólo seis países permiten la eutanasia o el suicidio asistido en el mundo: Colombia, Suiza, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y en los estados de EEUU de Oregon, Vermont, Washington y Montana. La mayoría de los demás países penalizan la asistencia activa al suicidio pero no la eutanasia pasiva, el derecho del paciente a no someterse a tratamiento imprescindible para seguir vivo o la posibilidad de desconectar sistemas de alimentación o respiración artificiales. Esta película nos muestra qué puede ocurrir cuando nos enfrentamos a un tema no legislado y decidimos solucionarlo por nuestros propios medios, invitándonos al menos a una reflexión, yo creo que necesaria, sobre la muerte digna.

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2 Comentarios

  1. Hola, Pilar:

    creo que el hecho de que propongas esa reflexión sobre el tema de la eutanasia en el párrafo final es oportuno tratándose de una película como esta. No obstante, me ha parecido un poco excesiva esa imagen tan cinematográfica de ti misma paseando cabizbaja por la calle mientras la masa despreocupada estaba celebrando el futbol.
    Me gusta mucho la manera que tienes de empezar la crítica: esa escena es muy llamativa y marca el tono de comedia humanista que tiene esta película realmente rara y especial.
    Encuentro, no obstante, algún punto que discutir en el tercer párrafo: por un lado, el uso del adjetivo “surrealista”. Aunque lo que veamos sea chocante, no tiene nada que ver con el surrealismo. Yo emparentaría antes esta película con una comedia negra británica de la Ealing que con nada cercano al surrealismo. Por otro lado, no acabo de ver encarnada en la película esa referencia que haces a “Reservoir Dogs”.
    En cambio, está muy bien esa mención que haces a la ironía judía y a los cómicos judíos que aparecen en el reparto: esas son informaciones valiosas que se ajustan a la naturaleza de una película que, seguramente, responde a códigos y tradiciones autóctonas que, probablemente, también están lejos de ese referente de la Ealing que yo he mencionado (y que también puede ser errático y caprichoso).
    Mencionas la ambientación de la residencia que, sin duda, es llamativa: a mí es lo que más me sorprendió de la película y me hubiese gustado que hablaras un poco más de ese particular microcosmos que describe la película.
    Son reparos menores: tus críticas son cada vez más certeras y, como comprobarás, ya no me pongo pesado con la puntuación porque veo que ya estás cuidando especialmente ese aspecto.

    un abrazo,

    jordi

    Le gusta a 1 persona

  2. Muchas gracias Jordi por todos tus comentarios (lo mío y el fútbol no lo pude evitar, intentaré controlarme la próxima vez!) Es verdad que la residencia es muy peculiar y quizá hubiera merecido más espacio en la crítica. La escena que me recuerda a “Reservoir Dogs” es cuando Yehezkel, Yana y Dr. Daniel van caminando por el pasillo de la residencia a ver a Yevana, con una decisión importante tomada, todos muy serios.
    Me ha encantado la película, tanto su tono profundo y la reflexión que plantea, como confirmar cuánto me gusta la ironía de su humor, que buscaré en más cine israelí. Confieso que el humor judío-americano (si existe la distinción) lo descubrí con “Seinfeld” hace más de 20 años y me encanta.
    Un abrazo,
    Pilar

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