DANDO LA NOTA, AÚN MÁS ALTO, de Elizabeth Banks (USA 2015)

Crítica de Ana Álvarez

Acordes y desacuerdos

En 2012 un director de Broadway, Jason Moore, puso a crítica y público a entonar a coro alabanzas hacia su debut en el cine, una comedia teen, chispeante y divertidísima que partía de un clásico como “El club de los cinco”, y manejando con ritmo y alegría los elementos arquetípicos del género, se reía de y con ellos hasta hacer de “Dando la nota” una gran película que quien esto escribe incluyó en su lista de las mejores del año. Sirva este dato únicamente para dar una idea de su sorpresa, expectación pero también prudencia, ante este estreno.

Pese al éxito en taquilla, todo habría quedado probablemente en un único título de no ser porque el pase televisivo levantó tal clamor que se propició una segunda parte con el mismo elenco protagonista y mismos guionistas, entre ellos el autor del libro en el que se basa, pero sin Jason Moore al mando. Elizabeth Banks, que sigue siendo la mordaz comentarista radiofónica de la primera entrega, es quien se hace cargo de la dirección y trata de que la nueva travesía de las Bellas de Barden llegue a buen puerto.

Comienza “Dando la nota aún más alto” con el famoso coro femenino universitario en la cima del mundo del canto a capella y en una actuación delante del presidente de Estados Unidos tiene lugar su caída, tan estrepitosa como humillante. A partir de ahí hay casi dos horas hasta el resurgimiento. Un renacer que tendrá lugar cuando vuelvan a representar a su país en el concurso mundial y se enfrenten al todopoderoso coro alemán tirando alevosamente de emoción frente a eficacia. El argumento es básico, efectivo y nada original, si bien es verdad que, para según qué cosas, la originalidad está sobrevalorada.

La película es divertida pese a que el humor escatológico sube enteros y los arquetipos no sirven para jugar sino para buscar el chiste simple. Ejemplo de esto es el pavoneo americano sobre su manifiesta ignorancia acerca de todo lo que no son ellos y lo poco que les importa y que los alemanes sean ejemplares físicamente perfectos carentes de corazón. No obstante las escenas musicales son sobradamente brillantes y las historias personales mantienen el tono excéntrico. Aparece Haylee Steinfeld, aquella niña del “Valor de Ley” de los Cohen, aunque poco pueda hacer contra Rebel Wilson que gana protagonismo y Anna Kendrick, que ni siquiera dejándose llevar puede dejar de demostrar su talento.

Las risas están ahí y hay detalles brillantes salpicando el metraje hasta los títulos de crédito sin embargo, aunque Elizabeth Banks vuelve a componer con acierto su personaje, como “directriz” no tiene el pulso de Moore y eso se echa de menos. Quién esto escribe no incluirá “Dando la nota aún más alto” entre sus películas favoritas del año porque falta garra, falta empuje, falta ritmo… pero, sólo por la estupefacción que le han supuesto las actuaciones de Das Sound Machine y el momentazo” de Amy la Gorda cruzando el lago a golpe de remo y de Pat Benatar en pos de su Bumper, se declara “aka-fan” incondicional del mundo de las Bellas de Barden.

Ana Álvarez

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4 Comentarios

  1. Querida Ana, nunca dejas de sorprenderme!!!
    No recordaba que habías puesto la primera “Dando la nota” entre tus películas favoritas del año, al final me harás verla, jajaja. Como siempre, informas muy bien al lector en tus críticas primero situándole y luego entrando más en materia con gran sinceridad; y señalando perfectamente lo bueno y lo malo en tu opinión de la cinta.
    El tema humor escatológico no es lo mío para nada, de ahí mi reticencia a este tipo de comedias; me gusta mucho cómo hablas de las actrices y tu confesión de fan al mundo de las Bellas de Barden. Gracias por volver a compartir tus críticas con nosotros. Un beso,
    Pilar

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  2. Cuánto he disfrutado viendo esta película…
    y entonces aparecen en escena (y en mi vida) Das Sound Machine, liderados, nada más y nada menos, por Birgitte Hjort Sørensen, una de las protagonistas de la serie danesa Borgen. Pasando de una periodista y jefa de comunicaciones de una ex primera ministra, a campeona europea del canto a capella, deja algunos momentos sensacionales de la película (quizá por el radical cambio de registro). No recordaba que Haylee Steinfeld fuera la niña de Valor de ley, solo la ubiqué en Begin Again.
    Comparto el resto de escenas que destacas, así como los puntos menos brillantes. Con Glee muy presente en el transcurso de la película, el “aun más alto” ha sido en mi caso “aun más divertido” de manera bastante inexplicable, Elisabeth Banks quería tocar la tecla “emotiva” y connmigo lo ha conseguido.
    Gracias por la crítica Ana, me encanta leerte.
    Pilar, no te vas a arrepentir de verla!
    Cristina

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  3. Muy buena crítica. Y honesta, desde el momento en que te descubres como fan. Me gusta mucho esta frase. “si bien es verdad que, para según qué cosas, la originalidad está sobrevalorada”. Valoro también mucho el matiz de que la Kendrick se esté “dejando llevar”, pero siga siendo aún así, brillante. Nada malo que señalar en este texto.

    un abrazo,

    jordi

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